Dolor en la axila: Causas, síntomas y tratamiento

El dolor axilar es una dolencia común que puede afectar a hombres o mujeres, de cualquier edad, al menos una vez en la vida.

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La axila es una zona especialmente delicada y sensible de nuestro cuerpo, que alberga importantes estructuras anatómicas como

  • Los ganglios linfáticos,
  • Los vasos sanguíneos,
  • Los vasos linfáticos,
  • Los folículos pilosos,
  • Glándulas sudoríparas,
  • Glándulas sebáceas,
  • Y las fibras nerviosas

Que a veces puede estar dañado por diversas razones y causar un dolor axilar más o menos intenso.

Casi siempre se trata de una molestia relacionada con un problema menor, transitorio y fácilmente tratable, como la irritación después del afeitado o la sudoración profusa, sin embargo, nunca hay que subestimar este síntoma porque, aunque raramente, un dolor en la axila también puede ser un signo de enfermedades graves.

Veamos juntos cuáles son las principales causas, los signos clínicos que no hay que subestimar, cuándo acudir al médico y cuáles son los tratamientos para resolver este molesto síntoma.

Tabla de Contenido

    Causas

    Hay al menos 8 causas más características que pueden explicar la aparición del dolor de axilas.

    Foliculitis

    Una causa común de dolor en las axilas, especialmente en las mujeres, es la foliculitis; La afección es una irritación de los folículos pilosos, diminutas estructuras anatómicas presentes en la piel y formadas por un tallo piloso (un pelo) que emerge de la piel y una raíz que se hunde en la dermis; también están rodeados en varios puntos por algunos apéndices como las glándulas sebáceas y sudoríparas, los músculos erectores del pelo, las papilas dérmicas que nutren y suministran sangre al folículo.

    Nuestro cuerpo está cubierto de folículos pilosos, que están presentes en todas partes a excepción de las palmas de las manos y las plantas de los pies.

    La foliculitis axilar es frecuente, por ejemplo, en el caso de una mala depilación: la cera caliente, las maquinillas de afeitar con cuchillas romas, las espumas depilatorias agresivas o las depiladoras eléctricas son productos que, en ocasiones, pueden provocar la inflamación de los folículos pilosos, lo que conlleva una desagradable sensación de dolor en la axila, acompañada de enrojecimiento, picor, aparición de pequeños granos en la piel y pelos encarnados.

    El dolor es un signo de que la foliculitis no es superficial, sino que por el contrario ha invadido las capas más profundas de la piel.

    Además del afeitado incorrecto, la foliculitis puede tener otros orígenes como:

    • Infecciones por bacterias (por ejemplo, por Staphylococcus aureus o Pseudomonas aeruginosa), por virus (por ejemplo, por Herpes simplex), Por hongos (por ejemplo, por Candida albicans)
    • Sudoración excesiva
    • Dermatosis
    • Uso habitual de ropa muy ajustada y de tejidos sintéticos
    • Picaduras de insectos
    • Estados de inmunodepresión (como los pacientes con SIDA u otras inmunodeficiencias adquiridas)
    • Obesidad
    • Diabetes inadecuadamente controlada

    Trauma

    El dolor en la axila puede producirse como resultado de un movimiento brusco, que puede haber subestimado, pero que ha provocado una tensión muscular.

    Levantar objetos pesados, el clima frío, una mala postura prolongada o una actividad física intensa son algunos de los principales motivos de una posible lesión en los músculos del pecho, la espalda o los brazos, como

    Contracturas o distensiones, con estiramiento de las fibras musculares sin rotura,
    desgarros, con rotura de las fibras musculares.

    El dolor en la axila será en este caso un dolor irradiado, es decir, difundido a la axila desde otra zona del cuerpo donde se ha producido el traumatismo.

    Dermatitis de contacto

    La axila, como cualquier otra parte del cuerpo, puede verse afectada por la dermatitis de contacto, aunque es una zona menos propensa a este tipo de problemas que la cara, los brazos, las manos y el cuello.

    La dermatitis de contacto es una enfermedad dermatológica de base alérgica o irritante que se manifiesta con el enrojecimiento de la piel, la aparición de bultos y ampollas que pican, la descamación, el dolor de picor o ardor y la sensación de calor.

    La lista de sustancias que pueden causar dermatitis de contacto es interminable e incluye jabones, cremas, tejidos, desodorantes, arena, plantas.. O cualquier otra sustancia que, en contacto directo con la piel, desencadene una reacción inmunitaria anormal y/o una inflamación de la piel (en algunos pacientes, el propio sudor).

    Agrandamiento de los ganglios linfáticos

    Los ganglios linfáticos son pequeñas glándulas del sistema linfático, responsables de la producción de linfa que contiene glóbulos blancos, los defensores del organismo. Los ganglios linfáticos están presentes en varias partes del cuerpo, como el cuello, la ingle, las axilas, las clavículas y los cordones poplíteos.

    Cuando nuestro cuerpo tiene que luchar contra una infección, como la gripe, una enfermedad exantemática (como el sarampión, la escarlatina, la rubeola o las paperas), la mononucleosis, ..., los ganglios linfáticos tienen que producir muchos más glóbulos blancos y, como consecuencia, se hinchan, haciéndose visibles, palpables y dolorosos. Es frecuente la asociación entre la fiebre y el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos en el caso de las infecciones.

    Por lo tanto, no estamos hablando estrictamente de una afección, sino de un síntoma común a numerosas enfermedades, en algunos casos incluso cancerosas:

    • Cáncer de mama,
    • Cáncer de la región de la cabeza y el cuello,
    • Leucemias,
    • Linfomas.

    En estos casos, se produce una inflamación repentina de los ganglios linfáticos, que persiste durante al menos 2 semanas a pesar de la ingesta de medicamentos antiinflamatorios; los ganglios linfáticos aparecen duros al tacto, con poco o ningún dolor, sin movilidad.

    Hiperhidrosis

    La hiperhidrosis es una enfermedad caracterizada por una sudoración excesiva, cuya causa no suele encontrarse. En algunos casos se desarrolla en personas con antecedentes familiares de hiperhidrosis (es decir, con otros miembros de la familia ya afectados por esta enfermedad) o estimulada por ciertas enfermedades o condiciones predisponentes como

    • Obesidad
    • Trastornos tiroideos (típicamente hipertiroidismo),
    • Enfermedades psiquiátricas,
    • Menopausia

    o efectos secundarios de los medicamentos (como la terapia de sustitución hormonal).
    El dolor en la axila se debe en este caso a la acumulación de sudor en la cavidad axilar que puede favorecer la maceración de la piel, con la aparición de zonas enrojecidas y/o escamadas y frecuentes sobreinfecciones.

    Hidrosadenitis

    La hidrosadenitis (también conocida como hidrosadenitis supurativa) es una enfermedad cutánea crónica no contagiosa.

    La causa no se conoce, pero se cree que algún agente patógeno desconocido hasta la fecha se convierte en la causa de la obstrucción e inflamación de los folículos pilosos. El enfermo tiene muchos nódulos subcutáneos pequeños y dolorosos similares a pápulas, pústulas, quistes o abscesos cutáneos que pueden infectarse o dañar la piel y formar cicatrices.

    Esta enfermedad tiende a empeorar con el tiempo y, además de la axila, también puede afectar y extenderse a otras partes del cuerpo como la ingle, los genitales, el pliegue submamario, la región perianal y el pliegue interglúteo.

    Psoriasis

    La psoriasis puede manifestarse en forma de manchas o placas cutáneas rojizas cubiertas de escamas plateadas en la axila, que empeoran con el sudor o el roce y causan dolor.

    Trastornos vasculares

    A veces, un dolor en la axila puede esconder una arteriopatía periférica, es decir, una oclusión de una arteria de los miembros superiores, del cuello o de la axila, por ejemplo, las arterias

    • Subclavia,
    • Axilares,
    • Braquial,
    • Radial,
    • Cubital.

    Los síntomas, además del dolor, incluyen fatiga al mover el brazo, calambres, constricción y, en casos graves, úlceras en los dedos de la mano.

    Las personas de mayor riesgo son los sujetos hipertensos, los diabéticos, los fumadores, los obesos, con niveles altos de colesterol en la sangre o de edad avanzada.

    Recuerde que la arteriopatía periférica es más frecuente en los miembros inferiores.

    Síntomas

    Las molestias/dolor en las axilas pueden

    • Se producen de forma repentina o gradual
    • Ser leve y fugaz o intenso y persistente
    • Exacerbado por el movimiento y reducido en reposo.

    No sólo el dolor, dependiendo de la causa, pueden aparecer otros síntomas o signos clínicos más o menos leves que, en algunos casos, no deben ser ignorados.

    Por ejemplo, en la axila es posible observar:

    • Enrojecimiento
    • Picazón
    • Aparición de pequeños y numerosos forúnculos rojos y/o pústulas llenas de pus
    • Fragilidad y caída del cabello
    • Ganglios linfáticos inflamados.

    Por último, en general, el síntoma puede ir acompañado de:

    • Rigidez, déficit de movimiento o tensión muscular del pecho, la espalda o el brazo
    • Hematomas
    • Úlceras en los dedos de la mano
    • Fiebre
    • Sudoración profusa o nocturna
    • Síntomas similares a los de la gripe (dolor de garganta, dolor de cabeza, secreción nasal, falta de apetito, dolores musculares, etc.)
    • Erupciones cutáneas generalizadas en todo el cuerpo
    • Pérdida de peso inexplicable
    • Cambios bruscos en la mama (dolor en la mama, aparición de un bulto duro al tacto, enrojecimiento de la piel, retracción del pezón,
    • Secreción de secreciones anormales por el pezón…)

    Diagnóstico

    La recopilación de la historia clínica del paciente es el primer paso para formular un diagnóstico en el caso de un paciente que acude a la clínica quejándose de dolor en las axilas. ¿Qué pregunta el médico?

    Las preguntas más frecuentes son:

    • ¿Cuánto tiempo lleva el dolor?
    • ¿Cómo de grave es de 1 a 10? (un dolor 1 es leve, un dolor 10 es muy intenso)
    • ¿Tiene alguna otra queja?
    • ¿Tiene alguna enfermedad conocida?
    • ¿Toma medicamentos?
    • ¿Ha sufrido una lesión accidental, por ejemplo, una caída, una colisión, un pequeño accidente doméstico?
    • ¿Practicas algún deporte?

    A continuación, el médico procede a la exploración (examen objetivo) situándose frente al paciente y haciéndole levantar los brazos por encima o por detrás del cuello e inspeccionando y palpando ambos cordones axilares. ¿Qué busca el médico?

    Los signos clínicos que se buscan son:

    • Cambios en la piel (por ejemplo, enrojecimiento, presencia de numerosos furúnculos pequeños y rojos y/o llenos de pus, caída de vello axilar, Vello encarnado, lesiones cutáneas, cicatrices, descamación o sequedad de la piel, hematomas, úlceras en los dedos, ...)
    • Hinchazón en la axila (por ejemplo, debido al aumento de tamaño de los ganglios linfáticos o a la aparición de nódulos, cuyo tamaño, forma, Movilidad, dolor y consistencia serán evaluados por el médico).
    • Dolor a la palpación de la axila
    • Rigidez de movimiento (el paciente tiene dificultad para girar la espalda, mover un brazo o realizar otros movimientos, ya que acentúan el dolor)Ausencia o debilidad de las muñecas del brazo periférico.

    Para completar el diagnóstico, el médico puede requerir, según el caso

    • Análisis de sangre (genéricos como el recuento sanguíneo, o más específicos según lo que se haya encontrado)
    • Ecografía de las cavidades axilares
    • Ecografía de la piel, los tejidos subcutáneos y musculares
    • Ecocolordoppler
    • Angiografía
    • TAC o resonancia magnética
    • Biopsia de piel o de ganglios linfáticos

    Tratamiento

    La elección del tratamiento depende de la causa del dolor axilar.

    En presencia de una foliculitis leve, es aconsejable cuidar especialmente la higiene del cuerpo, prefiriendo jabones neutros y delicados, libres de parabenos; es bueno evitar la depilación y utilizar ropa de algodón transpirable.

    Si la foliculitis es más extensa, por ejemplo, no sólo afecta a la axila sino también a otras partes del cuerpo (pecho, vientre, cara, brazos) o se acompaña de un dolor intenso, es útil utilizar corticoides.

    Si se constata un origen infeccioso de la foliculitis, es indispensable una terapia médica en función del agente patógeno causante; se pueden prescribir pomadas, geles, lociones o comprimidos antibióticos, antivirales o antimicóticos, que actúan respectivamente contra las bacterias, los virus o los hongos. Por ejemplo:

    • Dicloxacilina, rifampicina o clindamicina en el caso de las bacterias
    • Valaciclovir, famciclovir o aciclovir en el caso de los virus
    • Fluconazol y econazol en caso de hongos

    En caso de lesión muscular es útil, según la gravedad de la lesión, recurrir a los siguientes tratamientos:

    • Descanso
    • Hielo durante las primeras horas después de la lesión, vendas, tiritas, pomadas o geles analgésicos, relajantes musculares y antiinflamatorios para reducir el dolor,
    • Vendaje de compresión,
    • Fisioterapia, con masajes descontracturantes, tecarterapia (aparato que relaja los músculos) y/o terapia de ondas de choque (que
    • Utiliza las propiedades de las ondas sonoras para reducir la tensión y la rigidez muscular).

    Para el tratamiento de la enfermedad arterial periférica, es necesario un tratamiento farmacológico con agentes anti plaquetarios (como la aspirina), estatinas e inhibidores de la ECA.

    La angioplastia transluminal percutánea (con la posible inserción de un stent) puede dilatar un vaso sanguíneo estrecho (es decir, estenótico) u ocluido; a veces se requiere una intervención quirúrgica, como un bypass o una endarterectomía, con resección de la zona de la arteria ocluida.

    Un ganglio linfático axilar agrandado de forma infecciosa requiere un tratamiento antibiótico en caso de infección bacteriana; si el culpable es un virus, los antibióticos no son eficaces, por lo que el paciente sólo recibe fármacos con el objetivo de reducir los síntomas asociados, por ejemplo:

    • Paracetamol o cortisona para reducir la fiebre y el dolor
    • Antihistamínicos en caso de picor
    • Jarabes para calmar la tos
    • Descongestionantes nasales


    En los casos más desafortunados de diagnóstico de cáncer, el paciente debe confiarse al cuidado de un equipo multidisciplinar que planificará el mejor tratamiento en cada caso (cirugía, quimioterapia y/o radioterapia).

    Los pacientes con hiperhidrosis pueden ser tratados con fármacos a base de cloruro de aluminio o con inyecciones de toxina botulínica, inyectadas directamente en la cavidad axilar con 10-15 agujas, periódicamente.

    La hidrosadenitis no es curable, ya que se desconoce la causa. Sin embargo, el médico puede recomendar, con el objetivo de reducir el dolor y cualquier otro síntoma asociado, el uso de diversos fármacos como antibióticos, retinoides (derivados de la vitamina A), analgésicos y corticoides en pomadas o comprimidos. En algunos casos, puede estar indicado el tratamiento quirúrgico para eliminar los nódulos.

    Las cremas que contienen vitamina D, ácido salicílico, glicerina y otros agentes hidratantes, emolientes y antiinflamatorios son útiles en las formas leves de psoriasis. Los medicamentos sistémicos (como la ciclosporina, el metotrexato o diversos fármacos biológicos) están indicados en las formas más graves de psoriasis. La fototerapia, que utiliza las propiedades de los rayos UVA y UVB del sol, también tiene un efecto beneficioso en el tratamiento de la psoriasis.

     

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